¿Por qué no stock infinito?
Si el stock es útil —protege contra la incertidumbre, aprovecha economías de escala, da disponibilidad inmediata—, ¿por qué no tener todo el stock posible? Porque el stock tiene costes. Y esos costes crecen sin límite si el stock crece sin límite.
Los cuatro costes del inventario
Toda decisión de inventario mueve al menos uno de estos cuatro costes. Entenderlos por separado es el primer paso para encontrar el equilibrio entre ellos.
Coste de Adquisición (P)
El precio que pagas por cada unidad. En el EOQ clásico es constante —y por tanto irrelevante para la decisión del lote— pero se vuelve determinante en cuanto aparecen descuentos por cantidad.
Coste de Lanzamiento / Pedido (S)
El coste fijo por pedido u orden de fabricación, independiente de la cantidad. En compras incluye el trabajo administrativo, el transporte mínimo y la recepción. En fabricación es el tiempo de cambio de útiles (setup).
Coste de Posesión / Almacenamiento (h)
El coste de mantener una unidad en stock durante un periodo. Incluye el coste financiero del capital inmovilizado (el más importante, normalmente 15–25 % del valor anual), el espacio físico, los seguros, la obsolescencia y el deterioro.
Coste de Ruptura (Cr)
El coste de no tener stock cuando se necesita. Es el más difícil de estimar y el más peligroso de ignorar. Puede materializarse como venta perdida (con su margen), penalización contractual, coste de urgencia o —el más grave— pérdida de cliente.
La tensión fundamental
Los cuatro costes no tiran en la misma dirección. Hay dos tensiones que generan sendos problemas de optimización:
¿Cuánto pedir cada vez? (decisión del lote)
S empuja a pedir mucho de golpe. h empuja a pedir poco y a menudo. El equilibrio entre los dos es el lote económico (EOQ).
Ver EOQ¿Cuánto stock de seguridad mantener?
h empuja a reducir el colchón de seguridad. Cr empuja a aumentarlo. El equilibrio fija el nivel de servicio óptimo.
Ver Stock de SeguridadLa lección más importante de este bloque
Ambas tensiones tienen la misma estructura: dos costes que se mueven en direcciones opuestas. Cuando los dibujas en función del lote (o del stock de seguridad), obtienes dos curvas en forma de V invertida cuya suma tiene un mínimo. Ese mínimo es la respuesta a «¿cuánto?».
La página siguiente explora esa geometría con más detalle.
El problema: la mayoría son costes ocultos
A diferencia del precio de compra, los costes S, h y Cr raramente aparecen directamente en la contabilidad. Son en gran medida costes de oportunidad:
- El dinero inmovilizado en stock podría estar invertido al 15 % — ese rendimiento perdido es el coste de posesión financiero.
- El espacio del almacén podría usarse para otra cosa — ese alquiler implícito es coste de posesión físico.
- El cliente que no encuentra producto podría no volver — esa relación perdida es coste de ruptura.
Por eso la práctica habitual es expresarlos como límites (volumétricos, monetarios, temporales) más que como cifras exactas. Y como veremos con el EOQ, no hace falta que sean exactos: la solución es muy insensible a los errores en los costes.