¿Por qué no stock infinito?

Si el stock es útil —protege contra la incertidumbre, aprovecha economías de escala, da disponibilidad inmediata—, ¿por qué no tener todo el stock posible? Porque el stock tiene costes. Y esos costes crecen sin límite si el stock crece sin límite.

La pregunta correcta no es «¿tengo suficiente stock?» sino «¿cuánto me cuesta tener este stock, y cuánto me costaría no tenerlo?». Gestionar inventarios es gestionar ese equilibrio.

Los cuatro costes del inventario

Toda decisión de inventario mueve al menos uno de estos cuatro costes. Entenderlos por separado es el primer paso para encontrar el equilibrio entre ellos.

Coste de Adquisición (P)

El precio que pagas por cada unidad. En el EOQ clásico es constante —y por tanto irrelevante para la decisión del lote— pero se vuelve determinante en cuanto aparecen descuentos por cantidad.

Ejemplo: Comprar tornillos a 0,10 € vs. a 0,08 € si pides más de 500. El precio condiciona cuánto pides.
Constante en el modelo básico · Variable con descuentos

Coste de Lanzamiento / Pedido (S)

El coste fijo por pedido u orden de fabricación, independiente de la cantidad. En compras incluye el trabajo administrativo, el transporte mínimo y la recepción. En fabricación es el tiempo de cambio de útiles (setup).

Ejemplo: Preparar una máquina para cambiar de referencia tarda 4 horas y cuesta 200 €, independientemente de cuántas unidades se fabriquen a continuación.
Empuja hacia lotes grandes — así se amortiza el coste fijo entre más unidades

Coste de Posesión / Almacenamiento (h)

El coste de mantener una unidad en stock durante un periodo. Incluye el coste financiero del capital inmovilizado (el más importante, normalmente 15–25 % del valor anual), el espacio físico, los seguros, la obsolescencia y el deterioro.

Ejemplo: Un artículo que vale 50 € con un coste de capital del 20 % anual te cuesta 10 € al año simplemente por estar en el almacén —sin moverlo, sin deteriorarse.
Empuja hacia lotes pequeños — menos stock medio = menos coste de posesión

Coste de Ruptura (Cr)

El coste de no tener stock cuando se necesita. Es el más difícil de estimar y el más peligroso de ignorar. Puede materializarse como venta perdida (con su margen), penalización contractual, coste de urgencia o —el más grave— pérdida de cliente.

Ejemplo: Una línea de montaje de coches parada por falta de un tornillo de 0,05 € puede costar miles de euros por hora en mano de obra, amortización y penalizaciones.
Empuja hacia más stock de seguridad — para evitar quedarse sin producto

La tensión fundamental

Los cuatro costes no tiran en la misma dirección. Hay dos tensiones que generan sendos problemas de optimización:

S vs. h

¿Cuánto pedir cada vez? (decisión del lote)

S empuja a pedir mucho de golpe. h empuja a pedir poco y a menudo. El equilibrio entre los dos es el lote económico (EOQ).

Ver EOQ
h vs. Cr

¿Cuánto stock de seguridad mantener?

h empuja a reducir el colchón de seguridad. Cr empuja a aumentarlo. El equilibrio fija el nivel de servicio óptimo.

Ver Stock de Seguridad

La lección más importante de este bloque

Ambas tensiones tienen la misma estructura: dos costes que se mueven en direcciones opuestas. Cuando los dibujas en función del lote (o del stock de seguridad), obtienes dos curvas en forma de V invertida cuya suma tiene un mínimo. Ese mínimo es la respuesta a «¿cuánto?».

La página siguiente explora esa geometría con más detalle.

El problema: la mayoría son costes ocultos

A diferencia del precio de compra, los costes S, h y Cr raramente aparecen directamente en la contabilidad. Son en gran medida costes de oportunidad:

  • El dinero inmovilizado en stock podría estar invertido al 15 % — ese rendimiento perdido es el coste de posesión financiero.
  • El espacio del almacén podría usarse para otra cosa — ese alquiler implícito es coste de posesión físico.
  • El cliente que no encuentra producto podría no volver — esa relación perdida es coste de ruptura.

Por eso la práctica habitual es expresarlos como límites (volumétricos, monetarios, temporales) más que como cifras exactas. Y como veremos con el EOQ, no hace falta que sean exactos: la solución es muy insensible a los errores en los costes.